Resulta evidente que a partir de la caída de árboles que causan daños a personas y propiedades (veredas, casas, automóviles, etcétera) se debe repensar el arbolado urbano en la Capital. Si no es así, los ciudadanos pedirán a gritos la eliminación de los mismos por su potencial peligro. En este caso no es culpa de los árboles sino de la mala elección de especies que se hizo en algún momento no teniendo en cuenta que se trataba de ejemplares para veredas. Por un lado, se deberá por lo menos diseñar un plan de poda de los árboles que ya no son aptos para la ciudad, por su altísimo porte, como las tipas y los eucaliptus, entre otros; y en forma paralela un plan de reemplazo con ejemplares de bajo porte y adecuados para veredas. A ese respecto existen libros de profesionales para la selección correcta de los mismos. En muchos parques y plazas existen ejemplares que habrá que pensar también en una poda controlada y más pensando en los vientos y temporada de lluvia que se avecinan. Por otro lado, ya que se menciona que existe un censo, sin duda será fácil conocer cuál es la edad de los árboles y su estado sanitario. En base a ello se deberá planificar los reemplazos necesarios. Nadie duda de que árboles y arbustos son necesarios. Pero también es cierto que se debe repensar cuidadosamente la mejor forma de contar con ellos para que nos den sus beneficios y se minimicen los riesgos. Todos necesitamos de esa nueva política pública sobre el arbolado.
Juan A. González
San Juan 158
Lules